No pegues tu cara al escudo.

Experiencias asociativas en el lanzamiento de pila durante el castra 2026 de Hispania Romana.

El pasado mes de junio, Hispania Romana llevó a cabo su castra anual, un evento interno de experimentación, entrenamiento y convivencia entre los socios que recrean el apartado militar de la asociación, la legio VIIII Hispana de época augustea.

La parte de entrenamiento militar tuvo un importante componente teórico. En HR pensamos que para poder recrear una unidad militar romana no basta con hacer copia y pega repitiendo de forma acrítica formaciones. Es necesaria una base teórica que permita responder preguntas aparentemente básicas, tales como: ¿cómo se empuña un escudo? ¿Y una espada?

Esta cuestión ya no resulta tan básica cuando caemos en la cuenta de que no existe ningún tratado de combate militar para época romana1, que los relieves conservados son esclavos del arte, del soporte y del espacio que disponen y que de las fuentes textuales apenas podemos extraer fragmentos de información.

Así, durante el castra trabajamos la correcta postura de combate, la biomecánica del cuerpo y el acercamiento al contrario mediante una serie de ejercicios de coordinación, especialmente en combate grupal.

Además nuestro castra suele tener alguna actividad de experimentación más allá del entrenamiento habitual.

En 2022, por ejemplo, nos centramos en la construcción de un tramo de vallum en Lara de los Infantes (Burgos).

Ejercicios de biomecánica del cuerpo manteniendo la distancia de combate de lineas. Castra HR 2026

Este 2026 dedicamos la parte experimental al tiro con pilum y, sobre todo, a los daños que causa este arma en escudos, ya que lo que normalmente se arroja en eventos públicos son los denominados pila de entrenamiento, jabalinas en cuyo extremo se inserta una pelota de tenis para poder ser lanzadas con seguridad entre formaciones de recreadores.

Castra experimental de 2022 en Lara de los Infantes. Construcción de un tramo de agger y vallum.

Para poder realizar nuestro experimento, y a sabiendas de que el material usado iba a quedar destruido, usamos un par de escudos viejos que ya no usamos en eventos públicos tras el acuerdo asambleario que permitió el cambio de tipología en base a los descubrimientos en la colina de Kalkriese2. Teniendo en cuenta que los pesos de los escudos también han cambiado respecto a lo que se sabía cuando se fabricaron, escogimos un escudo más ligero de lo correcto y otro escudo más pesado, para así poder extraer conclusiones más acertadas, no solo por el peso de un scutum de nuestra época, sino también por tener en cuenta otras tipologías de escudos antiguos. Baste decir que ninguno de los dos scuta regresó al almacén de HR.

Las pruebas se realizaron a una distancia aproximada de 15 m, distancia mínima teórica de lanzamiento. Primero para poder realizar la parte del entrenamiento de lanzamiento de pila por parte de nuestros milites y segundo para poder causar daño a dichos scuta, evitando demasiados tiros en falso.

Entrando en materia: el pilum es una jabalina de unos 2’25 m y casi 2 kg de peso, con un asta de madera de alrededor de 1’50 m y una parte de metal de unos 75 cm que acaba en una punta troncocónica o piramidal de unos 3 cm. Lo que nos dicen las fuentes históricas es que los pila eran capaces de traspasar las distintas capas de madera y tela de un escudo, romper anillas de una cota de malla y traspasar al enemigo que empuñaba el escudo. Esto es lo que quisimos comprobar en condiciones de seguridad.

Se llevaron a cabo varios tipos de lanzamientos, clasificados de las siguientes maneras:

  •  Según su trayectoria
     Tiro tenso
     Tiro parabólico
  •  Según el movimiento del lanzador
     Tiro en parado
     Tiro a la carrera
  •  Según el equipamiento del lanzador
     Tiro sin escudo
     Tiro con escudo

Esta clasificación nos permite analizar por separado como influye la trayectoria, la carrera y el uso del escudo en alcance, precisión o penetración en cada una de estas 8 modalidades básicas de lanzamiento.

El lanzamiento tenso permite un tiro en línea recta al frontal de la formación enemiga desde nuestra primera línea. Con el parabólico lanzamos sobre las cabezas de nuestras primeras líneas y pretendemos alcanzar tanto la primera como las líneas posteriores de la formación enemiga. Aquí, la coordinación de muñeca, cadera y pie, debe ser mayor para evitar que el tiro salga hacia los lados o peor incluso, que el pilum gire sobre si mismo y no llegue a destino o pueda dañar a algún contubernal adelantado.

El hecho de lanzar en estático o a la carrera hace que tengamos que, en el segundo caso, calcular mejor el momento de soltar el arma de nuestra mano y añade un plus de dificultad, especialmente en movimientos en formación. Además, el hecho de realizar el tiro con nuestro escudo en la mano izquierda es otro punto más de dificultad, ya que el peso de esta parte del cuerpo puede desequilibrar nuestro tiro e incrementar el riesgo de que los pila giren sobre si mismos.

En cuanto a la penetración, la tres capas de madera, contra veteadas y encoladas con tela de lino de los scuta no supusieron mucho problema:

Penetración de los pila teniendo en cuenta la posición del escudo en combate

En algunos casos, cuando el pilum se había girado un poco al salir de la mano, el impacto de los 2 kg de arma contra el escudo no resultaba desdeñable, aunque podemos decir que sin riesgo para la estructura más allá del rasguño. Para el caso de los lanzamientos correctamente ejecutados, las pruebas nos indican que si el impacto iba con la fuerza suficiente para que los 3 cm de punta troncocónica penetrasen en las capas de madera, lo cual es precisamente la finalidad de este tipo de punta, el resto del astil de hierro penetraba por la abertura con facilidad hasta chocar con el enmangue de madera.

Otra vista de la capacidad de penetración. Estos pila habrían alcanzado al legionario
Una vez extraidos los pila.

Estos 75 cm de penetración nos indican el nivel de peligrosidad de una lluvia de pila, contra la que no basta con protegerse con un muro de escudos, ya que muchos de estos pila van a penetrar y llegar al cuerpo, donde la punta piramidal actúa rompiendo las anillas de la cota de mallas si la fuerza del impacto es suficiente. Aparte del nivel de fuerza, otros factores que afectan a la penetración son si la punta cae sobre una parte desprotegida (rostro, brazo…), sobre el torso o sobre las hombreras, donde el legionario romano lleva una doble capa de malla precisamente por ser la parte más propensa a sufrir heridas (tal cual se observa en análisis forenses asociados a combatientes). El tipo de anillas de la cota de mallas (6 mm, 8 mm.) y si se trata de anillos remachados o simples, también afecta a la posible rotura de estas anillas.

Así, en algunos casos, nos encontraríamos con la temible posibilidad de que los 75 cm de hierro rompan escudo, malla y puedan llegar a ensartar al combatiente y salir por su espalda.

“Por otro lado, las lanzas que solía usar la infantería recibían el nombre de pilo, acabadas en una punta de hierro afilado con forma triangular y de nueve onzas o un pie de larga, que si se clava en un escudo ya no se puede arrancar y si se lanza con destreza y fuerza contra una coraza la quiebra fácilmente”3

Umbo perforado por un pilum. Castra HR 2026

Esto que observamos en nuestros lanzamientos no es nuevo, ya que estas prácticas experimentales y de análisis ya se han realizado en otras ocasiones4 con resultados similares; pero consideramos imprescindible que el recreador pueda hacer estas aproximaciones a la arqueología experimental para luego poder llevar a cabo las debidas explicaciones al público asistente a eventos y charlas. Es parte de la investigación práctica que confirma (o no) lo que luego se explica, más allá de tópicos o teorías desfasadas.

Pero en nuestras pruebas ocurrió algo que no esperábamos: el pilum logró perforar el umbo de hierro en dos ocasiones. Hablamos de 1’5 mm de grosor que cubren y protegen la mano que esgrime el escudo. El primero de los impactos logró romper el metal pero golpeó en la parte metálica plana de uno de los laterales, cerca de uno de los remaches y no consiguió perforar la madera que tenía detrás. El segundo impacto, sin embargo, incidió en la parte cóncava, hueca en su interior ya que es el espacio para la mano, y perforó de forma muy clara, aunque la punta piramidal no logró avanzar con la suficiente fuerza como para que penetrase el resto del astil de hierro. Nuestra cámara no logró capturar ese momento pero pensamos que no habría llegado a la mano por apenas unos centímetros. No obstante, entendemos que esto es una posibilidad remota.

Metopa 29 Tropaeum Traiani. Foto: CristianChirita - Own work, CC BY-SA 3.0,
Metopa 32 Tropaeum Traiani. Foto: CristianChirita - Own work, CC BY-SA 3.0,

Todo lo observado va en linea con la hipótesis de combate que planteamos desde Hispania Romana, donde un escudo pegado al cuerpo, tal como observamos en películas y en algunos grupos compañeros de recreación, supone un plus de peligrosidad ante una lluvia de pila. Entendemos que estas hipótesis vienen de la observación de relieves militares donde efectivamente se observa esto; pero debemos tener en cuenta que la finalidad de un relieve no es presentar una imagen rigurosa al 100%, sino una escena clara y entendible para el observador y adaptada al soporte de piedra que la alberga. Además, pensamos que en algunos casos se plantea un modelo de combate con una base en artes marciales de tipo boxeo, con la cabeza agachada y puños cercanos, lo cual acerca demasiado la cabeza y el cuerpo al escudo y con ello al impacto del pilum.

Acciones ofensivas con scutum
Castra HR 2019

En nuestra hipótesis el escudo no va pegado al cuerpo sino que extendemos el brazo al frente, quedando ligeramente flexionado, bajamos cadera y flexionamos piernas para quedar en posición de cuadrado. Esto crea un espacio de seguridad de unos 50 – 60 cm que permite balancear el escudo y que podría ser clave respecto a la capacidad de penetración de un pilum enemigo, aunque en ningún caso quedaría exento de sufrir lesiones (de nuevo, habría que tener en cuenta la localización, el tipo de anillos, el factor suerte…). Además, esta posición adelantada permite ejecutar acciones con el escudo muy complicadas de realizar con el modelo de escudo pegado al cuerpo. El análisis de relieves quizás menos conocidos como los de Adamclisi y la incorporación de técnicas de biomecánica del cuerpo usadas en artes marciales de esgrima histórica nos permite plantear el modelo que llevamos a cabo en nuestras recreaciones desde prácticamente los inicios de HR. Pero este asunto da para otro artículo.

Volviendo a la feroz lluvia de pila, debemos mencionar estudios recientes como los de Zhmodikov5 y Sabin6 que van en esta linea, donde se plantea la preeminencia del pilum respecto a la combinación gladius + scutum durante las batallas. Revisiones actuales como las citadas plantean un modelo de batalla donde los pila no se lanzan únicamente al inicio para frenar la carga enemiga, sino que, a lo largo de la batalla tendríamos momentos de combate cuerpo a cuerpo de las primeras líneas mezclados con lanzamientos de proyectiles (pila, glandes, flechas…) que superarían las primeras líneas para caer sobre las líneas medias y traseras. Esto haría necesario una gran cantidad de pila, que irían pasándose a los lanzadores desde la retaguardia. Ejemplos similares podríamos tenerlos en los camelleros de la batalla de Carras, aprovisionando de nuevas flechas a los arqueros partos a caballo.

Secuencia de lanzamiento de pilum en linea. Castra HR 2019

Hasta aquí hemos visto los daños causados en los escudos, pero ¿qué ocurre con el pilum al impactar? Existe la idea en el imaginario popular de que los pila estaban fabricados de tal forma que, al impactar, el metal se doblaba o los remaches de unión entre la parte de madera y la metálica se partían para evitar que el enemigo lo extrajese. De nuevo, insistimos en que no somos los primeros en tratar este tema5, pero la idea persiste, así que veamos lo que dicen las fuentes históricas y los resultados de nuestro castra experimental.

Plutarco en su obra sobre Cayo Mario dice que éste, en un momento dado, manda sustituir uno de los remaches metálicos de unión de la punta al asta, por un pasador de madera. Un pasador de madera que, según dice Plutarco, se rompe al impactar y evita que el enemigo pueda reutilizar el pilum de vuelta.

“Se dice que para esta batalla introdujo una innovación en la estructura de la jabalina; con anterioridad, la parte de madera que entraba en el hierro quedaba fijada por dos clavijas metálicas, pero a partir de entonces Mario, dejando una como estaba, hizo reemplazar la otra por una de madera fácilmente rompible; con esta innovación, la jabalina, al impactar sobre el escudo del enemigo, no quedaba recta, sino que, al romperse la clavija de madera, se doblaba por el lado de la de hierro y el asta era arrastrada, clavada al escudo, por haberse curvado la punta”7

En primer lugar hay que indicar que este hecho, el de los pasadores, solo se cita en este episodio y no se cita en otras fuentes. Plutarco considera este hecho lo suficientemente llamativo como para indicarlo, pero no parece ser la norma. De hecho, Polibio nos dice que los romanos tenían especial cuidado en asegurar esta unión mediante clavos (remaches).

“Todos estos venablos tienen un asta que mide aproximadamente tres codos; a cada uno se le ajusta un hierro en forma de anzuelo, de la misma longitud del asta. Su inserción y su uso viene tan asegurado por el hecho de ir atado hasta media asta y fijado por una tal cantidad de clavos, que, en el combate, antes de que ceda la juntura se rompe el hierro, aunque éste, en su base, por donde se implanta en la madera, tiene un grosor de un dedo y medio; tal es el cuidado que ponen los romanos en esta inserción.”8

¿Qué observamos en nuestras pruebas? Usamos un par de nuestros pila con pasadores de madera y observamos que no siempre se rompe la madera, especialmente en tiro tenso y tiros parabólicos limpios. Cuando se rompe el pasador de madera, se imposibilita reutilizar el pilum, dado que el asta de madera queda colgando en un ángulo agudo respecto del astil de hierro. Si se parten ambos pasadores esto separa ambas partes del pilum; acabando este en el suelo. También nos resultó muy fácil hacer una posterior reparación rápida con cualquier rama de la zona para volver a colocar remaches de madera y que el arma fuese perfectamente útil de nuevo. Entendemos que pudo ser una solución más rápida y barata que contar con un suministro de remaches.

Por otro lado, si de extraer el arma se trata, ya de por si no es fácil retirar un pilum que ha penetrado de forma limpia. En nuestras pruebas tocó hacer palanca con el pie o tener la ayuda de un compañero en varios momentos. En condiciones de combate real, entendemos que realizar esta acción sería bastante arriesgada, bien por la posibilidad de nuevas salvas de proyectiles, bien por la cercanía al cuerpo a cuerpo, donde, a una distancia de entre 15 m y 30 m, la primera línea enemiga se encuentra apenas a unos segundos de llegar a distancia de espada.

La otra opción, especialmente molesta y pesada, es tratar de combatir con el pilum clavado en el escudo.

Por tanto entendemos que la rotura de los pasadores de madera es un episodio aislado que no se convirtió en norma y que, a efectos prácticos, no hay diferencia significativa a la hora de extraer y devolver el arma si se rompe el remache o si el pilum clava limpiamente en el escudo.

Por otro lado: ¿estaba el pilum pensado para que se doble el astil de hierro a la hora de impactar? Aquí ya hablamos de los 75 cm. de hierro y en algunos de nuestros impactos, efectivamente, se llegó a doblar. En estos casos el tiro no era limpio, sino que, o bien llegaba ligeramente angulado a izquierda o derecha o bien impactaba en algún objeto más duro que la madera (hierro, piedra, tierra compactada…). En los tiros, ya fuesen tensos o parabólicos, cuando llegaban rectos e impactaban en la madera, la situación era distinta. Nos dice César:

“Los galos veíanse muy embarazados para el combate por el hecho de que un solo dardo atravesaba y ensartaba varios de los escudos y, retorciéndose el hierro, ni podían arrancarlo ni luchar cómodamente, teniendo impedida la izquierda…”9

En este episodio el pilum atraviesa y traba varios escudos, algo que no es posible si el arma se dobla al primer impacto. Precisamente, sobre César circula la idea de que, en una ocasión, manda realizar la parte metálica de hierro dulce precisamente para que se doble, a veces se dice que son los remaches de hierro dulce. Esta idea simplemente no está en el texto de César y las armas de esta época son, en su mayoría de hierro dulce.

Consideramos pues que el pilum no estaba pensado para que se doblase, sino que esto resulta ser una consecuencia indirecta en algunos tiros pero no el objetivo del diseño del arma, que es el de inutilizar al enemigo; bien parcialmente, dejando comprometida la estructura del escudo o dañando levemente a su portador, o de forma total atravesando al enemigo o dañándolo de forma tal que no pueda seguir combatiendo.

Por último, también quisimos experimentar con el uso del amentum. Se trata una tira de cuero que se colocaba en el astil y servia a modo de propulsor para ganar un mayor alcance y capacidad de penetración. Su uso está constatado en distintas jabalinas de la antiguedad desde al menos el siglo IV a.C. pero en cuanto a su uso concreto en el pilum, la única referencia es el relieve de Publius Flavoelius Cordus10, una estela datada en nuestra época de recreación (periodo augusteo) o unas decenas de años más adelante, donde aparece el amentum en el pilum y mano de Cordus. Los lanzamientos con el amentum, efectivamente potenciaron el tiro, algo que se notaba en nuestra propia mano en el momento de soltar el arma.

El castra de Hispania Romana pretende ser una experiencia inmersiva para nuestros contubernales de la legio VIIII, lejos de la civilización, donde, cada cierto tiempo ideamos alguna actividad experimental aparte de los entrenamientos. Este año saldamos nuestro evento interno con dos escudos menos, algunos pila por reparar y la experiencia de haber probado, en primer persona, algunos aspectos del mundo militar romano.

Estela de P. Flavoelius Cordus. Mainz (Alemania)
Pruebas de tiro con el amentum. Castra HR 2026
Amentum. Detalle de la estela de Cordus

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:

1El tratado más antiguo es el Códice Walpurgis (I.33) que data de comienzos del siglo XIV.
2Se puede consultar nuestra publicación al respecto en Bermejo das Neves, J.A. (2025). El scutum de Kalkriese, recreando un nuevo modelo de escudo romano: investigación, reconstrucción y nuevas perspectivas en la recreación militar augustea. Guerrero Martín, A. & García González, V. (Eds.) La historia militar y la sociedad (167-180). Editorial DoceCalles & Ministerio de Defensa.
3Vegecio I, XX, 20. Traducción de David Paniagua Aguilar. Ed. Cátedra, 2006
4Quesada Sanz Recreación histórica. La aventura de la Historia, 2005, nº 83, pág. 86-89.
5A. Zmodikhov. Roman Republican Heavy Infantrymen in Battle (IV-II Centuries B.C.). Historia: Zeitschrift für Alte Geschichte, Bd. 49, H. 1 (1st Qtr., 2000), pp. 67-78
6P. Sabin. The face of the roman battle. The Journal of Roman Studies, Vol. 90 (2000), pp. 1-17.
7Plut. Mar. 25. Biblioteca Clásica Gredos.
8Polib. XXIII, 10-12 Biblioteca Cásica Gredos.
9Caes. B. G. I, 25, 3-4 Colección Gredos Bilingüe
10CIL XIII, 07255

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

– M. C. Bishop y J.C.N. Coulston. Equipamiento militar romano. Desperta Ferro, 2016.
– M.C. Bishop y P. Dennis. The pilum. The roman heavy jabelin. Osprey publishing, 2017
– H. Travis y J.R. Travis. Roman shields. Amberley publishing, 2016

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